Comprendiendo los robos de bicicletas en Mendoza

By 30 octubre, 2019Post

Involución de diseño WP postNota publicada en el diario Mendoza Post con una investigación de la problemática, las claves para entender por que sucede tanto esto en nuestra provincia, y que medidas podemos llevar adelante para mejorar esta situación.

Entre la falta de cultura y la negligencia

Partamos de la base; en la mayoría de los robos de bicicleta hay una responsabilidad por parte de los mismos bikers que no se asume.

Linga de bicicleta

Lo aprendí por las malas luego de perder dos bicis en la vía pública por corte de lingas, lejos la más común de las modalidades de robos de bicicleta. Tuve que despedir a mi amada bici inglesa, mi primer amor a pedal que duró como unos ocho años, por usar una linga de mínima seguridad. Compré luego una mountain bike y una linga gruesa, de esas “de moto”, para lamentablemente también volver a perderla después de alrededor de unos seis años de uso, en otra vereda de la Ciudad de Mendoza, el departamento mendocino con mayor cantidad de robos de bicis en la vía pública.

“Un guerrero no abandona lo que ama”, es el mensaje de una maravillosa película con Nick Nolte que de cuando en cuando recomiendo. Por eso fui otra vez a buscar una nueva bicicleta, la tercera, pero esta vez hice las cosas diferentes. No podemos esperar resultados diferentes haciendo lo mismo, frase que Einstein nunca dijo pero que ha dado vueltas por la web con su firma, de pleno sentido a la hora de intentar trascender los errores. Así que esta vez opté por comprarme una bicicleta usada, más económica que una nueva (la cual todavía tengo desde hace unos seis años la dicha de poder pedalear), con una cadena de eslabones tradicionales y un candado de seguridad.

U-Lock

Pero no me quedé ahí. Ya sabía por un estudio científico que leí que el U-Lock es el candado más seguro para asegurar tu bicicleta. Y buscando en bicicleterías de Mendoza encontré uno y me lo compré. No iba a esperar a volver a perder otra vez mi bici para buscar una mayor protección. Mejor prevenir, que lamentar.

Primera lección a aprender: Las lingas hay que prohibirlas. Por más finas o gruesas que sean, cubiertas de “eslabones” de aluminio, son fáciles y rápidas de cortar para los ladrones en la vía pública.

En las casas también

La segunda modalidad de robo de bicicletas en Mendoza sucede dentro de las propiedades privadas. Bici que se ve fácil de robar tienta a ladrón. Un amigo colaborador del Pro Bici registró con la cámara de seguridad de su casa, el hecho delictivo en este video que tuvo más de 47.000 vistas en nuestra página de Facebook.

Atención con este video, gente. Esta es la primera modalidad de robo de bicicletas en Mendoza. El video es real, el hecho delictivo sucedió días atrás en Godoy Cruz. Aseguren sus bicicletas con candado aún en patios o garages, que estando a la vista llaman la atención de los ladrones.

Posted by PRO BICI on Friday, October 27, 2017

 

Tan simple como se aprecia en el video. Uno de los delincuentes trepa con la ayuda de otro una reja o medianera, le pasa la bicicleta al otro que está afuera, vuelve a trepar para salir y huyen los dos con la bici robada.

Evidentemente, el error está  acá en creer que el rodado está seguro porque está “dentro” de la propiedad privada.

Segunda lección a aprender: Si la bici se ve desde el exterior, hay que asegurarla con candado o cadena, visible, de manera de disuadir a los ladrones de robarla. Lógica de chorros: si se ve fácil, tienta al hurto.

Perfil del ciclista mendocino

Mendoza está lleno de bicicletas caras. El prototipo de bici que muchos tienen, otros quisieran tener, es la mountain bike nueva de manubrio ancho y horquilla guaranga con suspensión delantera que toda bicicletería quiere vender. Recuerdo que me llamó la atención hace unos años ver a unos muchachos de barrio ostentar sus bicicletas DH con sus caros componentes, como hacen muchos dueños de autos con valor de colección o nostalgia, también los motoqueros con sus Harley Davidson.

No creo en esa cultura, la bicicleta es el símbolo de la movilidad sustentable. Exceptuando al que hace deporte con su bici a nivel de competición profesional; quien es comprensible que opte por bicicletas con la última tecnología, para la gran e inmensa mayoría de los usuarios de la bicicleta esto no va a ser necesario. Especialmente para los ciclistas urbanos (uso de la bici como medio de transporte), en verdad no necesitamos un rodado caro. Y no está demás reconocerlo, la bicicleta es el transporte inclusivo por naturaleza que congrega a todos los estratos sociales.

Esta cultura de ostentación en ciclismo urbano (que obviamente viene del insostenible automóvil), es propia de la mendocinidad. Quienes han tenido la oportunidad de visitar la capital holandesa de Amsterdam, una de las ciudades del mundo con mayor porcentaje de desplazamientos en bicicleta, te comentan de la enorme cantidad de gente pedaleando esas viejas bicis europeas. Esto es cultura pro bici, necesitamos movernos y elegimos la bicicleta como medio de transporte. Aceptando que hay gustos; el que le gusta la fixie, la playera, la bmx, y pedalear una buena bici es otra experiencia, hay que reconocer que elegir un rodado caro conlleva una pérdida de algo esencial a quienes elegimos pedalear para desplazarnos: la libertad.

Por eso,va la tercera lección a aprender: Mientras más cara sea tu bicicleta, más va a llamar la atención de los ladrones por su potencial valor de reventa en el mercado negro.

Ausencia de políticas de prevención

Y este panorama frágil de ciclistas descuidados, muchos de ellos con bicicletas entre caras, aunque hay que reconocer que también se roban las baratas, se completa con gobiernos entre incapaces y reticentes de aplicar políticas de prevención de robos, con una policía sencillamente incompetente para dar respuestas ante esta recurrente situación delictiva. ¿Adonde van a parar todas esas bicicletas que se roban?

Desde que lanzamos el Pro Bici en el 2009 venimos señalando la necesidad de contar con espacios de estacionamiento seguro para bicicletas, por ejemplo. Para que se cobre dimensión del desafío enorme de promover cambios en el espacio público, recién el año pasado aparecieron en edificios públicos y veredas de la Ciudad de Mendoza, los primeros estacionamientos de bicis como estos que permiten el uso de U-Lock (más seguro, pero más incómodo de usar en estructuras no apropiadas). Nueve años después de señalar su imperiosa necesidad hasta en el Concejo Deliberante del municipio capitalino. Y aún así, existe todavía resistencia por parte de muchos usuarios de la bicicleta a usarlos por la injustificable sinrazón de la primera lección; el uso de linga, además de la dificultad para dejar atrás la histórica tradición “puerta a puerta” o “la ato en cualquier lado” que gozaran los ciclistas de antaño.

Párrafo aparte merece la habilitación en las playas de estacionamiento de la Ciudad de Mendoza. Pese a existir una ordenanza municipal de mediados de los ‘90 que obliga a los propietarios de las playas de estacionamiento a brindar espacios para bicicletas, es raro encontrar una que las acepte.

Un caso positivo de resiliencia urbana fue el de la ciclovía de Godoy Cruz a la altura de San Martín Sur, tramo donde a varios ciclistas les tocó perder su bicicleta asaltados por la “banda del Palumbo”, hoy un espacio seguro con recurrente presencia de personal policial que llevó a disminuir considerablemente los asaltos.

Donde están sucediendo actualmente robos de bicicleta en modalidad de asalto es en Luján de Cuyo. El asalto de cuatro delincuentes con un hacha (!) al periodista Andrés Gabrielli meses atrás sirvió para desnudar otros casos de asalto a ciclistas en EL departamento de práctica ciclística deportiva del Gran Mendoza donde confluyen muchos practicantes de mountain bike en bicicletas caras por los Senderos de Chacras, además de los que practican ciclismo de ruta y cicloturismo.

El asalto es la tercera de las modalidades de robo de bicicletas, y hay que decirlo, bastante menos frecuente que las dos ya mencionadas. Aunque lamentablemente, es la que peor fama tiene, por la amenaza de violencia física, a veces con un arma de fuego o arma blanca inclusive, con la que los delincuentes sorprenden a los ciclistas para infundir miedo y robarles su vehículo. No hay que dejar de reconocer en este caso, el controversial tratamiento mediático que le dan los medios de comunicación locales a estas noticias con la previsible fórmula de morbo = noticia caliente. Es negativo el impacto de estas noticias para el uso de la bicicleta, y a menudo se presentan sin alternativas positivas, de prevención.

Pero no todo es responsabilidad municipal. Hay una gestión provincial que avala la construcción de ciclovías, pero que no compromete a las fuerzas del Ministerio de Seguridad para dar respuestas ante la problemática del robo de bicicletas, externalidad negativa de esta Mendoza que crece con la bici, aunque le cuesta reconocer y enfrentar las fragilidades que enfrentamos los bikers mendocinos.

Y ahí está la cuarta lección a aprender: Más ciclovías por las calles generan más cantidad de personas usando la bici, más bicicletas que se venden, negocios afines que florecen, externalidades positivas cuya otra cara de la moneda son aquellas negativas; los accidentes de tránsito y los robos de bicicleta. Centrarse en la construcción de infraestructura sin la gestión de prevención para estas problemáticas, desnuda falta de planificación e irresponsabilidad política.

Alternativas contra el robo de bicis

Una opción a tener en cuenta son los seguros contra robo de bicicletas. Si manejás una bici de $10.000 para arriba, es una seria opción para tener en cuenta. El límite máximo de rodado que aseguran algunas compañías locales contra robos es el de $250.000.

Y más allá del valor económico de la bicicleta, quienes opten por dejarla en la calle, hay que usar U-Lock o cadena de eslabones gruesa con candado, sí o sí. Mientras las bicicleterías sigan vendiendo lingas, van a seguir habiendo robos de bicicletas en la vía pública, prohibirlas podría contribuir a mermar esta problemática. El municipio de Ciudad de Mendoza debe responder por la habilitación en las playas de estacionamiento del departamento. Y está claro cuales son las “zonas liberadas”, de cierta temporalidad, como lo es hoy el Luján de Cuyo que se ha transformado inseguro para los ciclistas que concurren a sus prácticas deportivas, especialmente los Senderos de Chacras, el lugar elegido del MTB mendocino, que se podría ordenar con un Plan de Gestión en base a recorridos y horarios con la presencia de personal policial.

Hay proyectos nuevos, y no tan nuevos, que se están debatiendo. Este año el Senador Provincial Ernesto Mancinelli presentó un proyecto de ley para la creación del “Registro Voluntario de Bicicletas”. Desde los inicios de nuestra asociación que precisamente presentamos la idea de un registro provincial de bicicletas a diferentes autoridades de gobiernos sin avance o compromiso alguno. De esto han pasado poco menos de diez años, volviendo a dimensionar lo difícil que es promover cambios a nivel político que brinden garantías a los ciclistas. Hay plataformas web que se estan usando en otras partes de la Argentina como esta del “Registro de Bicis”. Este año también se presentó en el Ministerio Público Fiscal de Mendoza este proyecto para la creación de una app a fin de sistematizar los datos de bicicletas robadas con la Policía local.

Como todo, no creo que la solución salga por una iniciativa individual… Por el contrario, hace falta el diálogo y la cooperación interinstitucional que siempre hemos promovido desde el Pro Bici. Ya hemos visto varias veces estos años iniciativas políticas que o no prosperaron, o vinieron a poner palos en la rueda al ciclismo urbano mendocino como lo fue Ley de Seguridad Vial para la bicicleta con exigencias únicas en el mundo, proyectos bienintencionados, pero pobres de fundamentación técnica y avales de profesionales especializados.

En resumen, la seguridad de nuestras bicicletas empieza por nosotros mismos, pero hay una responsabilidad política que o no se asume, o se hace con la leche ya derramada; a partir de esas noticias que reflejan la inseguridad que nos afecta a todos, a veces también a nosotros los ciclistas mendocinos. No solo de ciclovías vive el ciclismo urbano, en la medida que puedan aplicarse algunas de las medidas mencionadas u otras que puedan ser eficaces, lograremos ese objetivo primordial de la movilidad: más personas moviéndose en bicicleta por las calles para beneficio propio y del ambiente de todos.

 


 

Fuentes: