Día de la Tierra ¿Qué hay de nuevo viejo?

By 22 abril, 2013Post

Earth Day Message (circle)

Desde hace ya unos buenos años se celebra un 22 de Abril como hoy el Día de la Tierra. Celebración romántica por naturaleza, valga la redundancia, año tras año se reproducen las mismas imágenes del planeta con las manitos, las mejores intenciones y ese green marketing tan políticamente correcto.

Curiosamente el nacimiento de esta celebración iba mucho más allá de las palabras bonitas. El Día de la Tierra fue propuesto en 1969 por un visionario llamado John McConnell en una conferencia de la UNESCO en San Francisco, Estados Unidos, proponiendo el 22 de Abril de 1970, plena primavera en el Hemisferio Norte que es cuando reverdece la naturaleza para una serie de actividades que manifestaran la paz (recordemos el trasfondo de la guerra de Vietnam de por entonces) en favor de una reforma ambiental.

Y quien tomaría con énfasis esta propuesta sería un político, el senador por Wisconsin Gaylord Nelson, un buen hombre alarmado por el derrame de petróleo de Santa Barbara de 1969 también, pero también motivado por la generación de jóvenes que salían a las calles a hacer un llamado de paz y detener la locura de la guerra que estaba llevando adelante su país.

“Estoy convencido que todo lo que necesitamos hacer para motivar una movilización de la nueva generación capaz de detener la ola de desastre ambiental es presentar los hechos en forma clara y dramática. Para llevar adelante este esfuerzo, propongo una jornada nacional sobre la crisis del ambiente para la próxima Primavera en cada campo universitario a lo largo de la Nación. La crisis es tan inminente, en mi opinión, que cada universidad debería adherir a este día con esta jornada en todo el país.”

Y fue tan fuerte el impacto que tuvo ese primer Día de la Tierra en el país del Norte que movilizaria a su gobierno a la conformación de la EPA, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, apenas meses más tarde de esta jornada de concientización.

Feliz Día del PlanetaAunque obviamente, llegamos a estos albores de siglo con nuevos derrames de petróleo que dejan chico a aquel del ’69, e instituciones gubernamentales y políticas que, especialmente en países en vías de desarrollo como el nuestro, quedan chicas ante el avance productivista y extractivista de una industria que recién se está orientando a la sustentabilidad a partir de la limitaciones de un mundo que ahora todos sabemos que es finito. De ahí que una de las imágenes más reproducidas en los últimos años sea esta de la izquierda que expresa este escepticismo contemporáneo con ironía.

Realmente, necesitamos algo más que idealismo. Y desde la génesis de este Día de la Tierra vemos que había un llamado a la acción que con los años se fue diluyendo bastante con los años como sucede también con otros “días de” que al ser culturalmente adoptados deforman y pierden su esencia.

Está también el Día del Ambiente, la otra gran celebración ambiental del año, creado dos años después de este otro y que en mi opinión tiene un carácter más urbano y de proyección local que este más global Día de la Tierra. Aunque tanto el uno como el otro nos encuentran entre las ganas de salvar el mundo del ecocidio y el escepticismo posmoderno con el que vemos tanta expresión de buenos deseos sin demasiado sustento que abunda en redes sociales. Buena onda pero si queremos generar un verdadero cambio hay que estudiar, leer libros, buenos autores, webs con buena información, buenos videos, compartir esa información y nutrirla con la experiencia y el esfuerzo de otras personas, profundizar de una u otra manera para al fin y al cabo poner todo ese conocimiento en práctica desde una visión más positiva y honesta como la que vengo hablando hace tiempo desde la sustentabilidad y el ecologismo.

En este sentido se viene una nueva ECO21, la gran celebración mendocina a partir de este Día de la Tierra llevada adelante por la Fundación Invesciencias con el aporte de numerosos hacedores de la gestión ambiental local, pero eso será motivo de un nuevo post.

Por supuesto, no hay que dejar la inspiración de lado, de ninguna manera, es lo que nos moviliza al cambio, simplemente es cuestion de ponerla en acción, que pueda echar raíces, crecer y liberar semillas que esparzan la vida por el planeta.